En la actualidad, se calcula que cerca de 89 millones de toneladas de alimentos en buen estado se desperdician, esto es, unos 179 kg por persona al año. Hasta el 50% de los alimentos sanos y comestibles se convierten en residuos a lo largo de la cadena alimentaria. Estas cifras facilitadas por la Comisión del Parlamento Europeo encierran no sólo su preocupación en clave ética al considerar que tan sólo en la Unión Europea más de 79 millones de personas viven aún por debajo del umbral de pobreza, sino también en clave de ahorro energético, mejora nutricional y eficiencia económica. Esta situación explica la petición por parte de la Comisión Europea de proclamar 2013 como el Año Europeo contra el Despilfarro de Alimentos.
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